Bolivia cumple hoy 17 días de conflictos tras las elecciones generales del 20 de octubre pasado, en medio de denuncias de la oposición que señala fraude electoral y pide desde la realización de una segunda vuelta o la anulación de los comicios, hasta la renuncia del presidente Evo Morales.

Grupos afines a la oposición, encabezada por representantes de los denominados "comités cívicos" que agrupan a organizaciones civiles, se apostaron desde el martes en instituciones estatales con tomas simbólicas o para impedir su funcionamiento.

Estas acciones opositoras se registraron en entidades de ciudades como Santa Cruz (este), Cochabamba (centro), Tarija (sur) y La Paz (este), lo que generó conatos de enfrentamiento con servidores públicos que forzaron el ingreso a las fuentes laborales.

Las ciudades de La Paz y Santa Cruz han concentrado en las últimas horas movilizaciones de grupos adversos, es decir, tanto los que demandan la renuncia de Morales como los que apoyan al gobierno.

Las posturas opositoras de los "comités cívicos" se mantienen invariables al alentar protestas públicas, mientras que el gobierno y sus bases de apoyo consideran que estas acciones son parte de un plan golpista.

Los conflictos comenzaron un día después de las elecciones generales al paralizarse el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) del Tribunal Supremo Electoral (TSE), cuando llevaba un 83 por ciento de avance.

La comisión de observadores de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se refirió al hecho e incluso recomendó en un informe una segunda vuelta electoral.

El 25 de octubre pasado, el TSE oficializó la victoria de Morales, candidato del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), al obtener el 47,08 por ciento de los votos, con el 100 por ciento del escrutinio.

En segundo lugar ubicó al candidato opositor, el expresidente Carlos Mesa (2003-2005), de Comunidad Ciudadana (CC), con el 36,51 por ciento de los sufragios.

La Constitución boliviana señala que será proclamado presidente el candidato que reúna el 50 por ciento más uno de los votos válidos o que obtenga un mínimo del 40 por ciento, con 10 puntos de ventaja sobre la segunda candidatura.

El 31 de octubre pasado, la OEA inició una auditoría integral a las elecciones, tarea que cuenta con el apoyo de representantes de la comunidad internacional y que prevé concluir la próxima semana, tras lo cual emitirá un informe respecto a si hubo o no irregularidades.

El equipo técnico de la Secretaría General de la OEA ha llamado a la ciudadanía boliviana a que apoye con la entrega de material de denuncias de irregularidades para su análisis.

A su vez, el expresidente boliviano, Jorge Tuto Quiroga (2001-2002), ha pedido a opositores concentrarse en la auditoría de la OEA, que será concluyente por el reconocimiento que le otorgará la comunidad internacional.

"El mundo aguarda su reconocimiento al proceso electoral en Bolivia de lo que salga de la auditoría", expresó.