México es el primer país en obesidad y diabetes infantil en el mundo y Luis Manuel Gonzales parece ser uno de los casos de esa estadística. Luisito, de solo 10 meses, pesa 28 kilos y proviene de una familia de bajos recursos económicos.

Nació el 15 de diciembre de 2016 con 3,5 kilos y 52 centímetros, números normales para un recién nacido, pero a los 2 meses subió a 10 kilos. Las causas del tan rápido aumento de peso son desconocidas hasta el momento, teniendo en cuenta que solo consume fórmula de leche baja en grasas, leche materna y papillas de verduras y frutas.

En el municipio de Tecomán, en el estado de Colima, sus desesperados padres han creado una página en Facebook y una cuenta de banco para recibir donaciones que los ayuden pese a que no se sabe a ciencia cierta su diagnóstico.

Una posible teoría es el Síndrome de Prader-Willi que cancela el regulador de saciedad y causa retraso mental, "músculos de gelatina" sin fuerza, problemas cardíacos y falta de desarrollo de los órganos sexuales.

Hace un mes más o menos, Silvia Orozco, médico cirujano de la Clínica del centro Zone Diet México, contactó a la familia y la esperanza de que el pequeño salga adelante volvió a latir. La profesional indicó que el bebé tiene el hígado, pulmón y corazón todos grasos y que su vida corre peligro, pero que espera que todavía estén a tiempo de salvarlo. Con las muestras tomadas el tema pasa por confirmar que no padezca el mencionado síndrome y su obesidad se deba a una "inflación celular" provocada por falta de nutrientes antiinflamatorios durante el embarazo, lo cual dio pie a un deficiente funcionamiento de la tiroides. Si es así, su tratamiento sería hormonal, concluyó la doctora.