Los Obama se reencontraron nuevamente con el público el lunes con motivo de la presentación de sus retratos en la Galería Nacional.

Kehinde Wiley y Amy Sherald pintaron al expresidente y a la que fuera la primera dama de Estados Unidos respectivamente con resultados sorprendentes.

La institución cuenta con una sala para los retratos de los exmandatarios estadounidenses, pero esta vez las obras rompieron con los esquemas rígidos de antaño.

En lugar de mostrar a un Barack Obama conservador y serio, Wiley optó por pintarlo sentado cómodamente en un simple sillón de madera, sin corbata y con una frondosa vegetación de fondo.

“¿Qué les parece? Yo creo que está muy bien”, dijo el carismático líder frente a los invitados a la ceremonia, entre ellos el exvicepresidente, Joe Biden.

Sin embargo, su esposa fue la que causó más revuelo. Sherald utilizó tonos grises en la pieza que destaca un gran vestido completamente en blanco. Michelle Obama despierta poder y tranquilidad a la vez mientras mira fijamente al frente.

El demócrata agradeció a Wiley por su creación pero no escatimó en palabras de elogio para Sherald por “captar de forma tan espectacular la gracia, belleza, inteligencia, encanto y sensualidad de la mujer que amo”.